17 ene. 2013

Estás de paso


Te has quedado conmigo. Lo reconozco. Soy tuya. Has ganado esta guerra de desencuentros, irradiándome con tus labios de alquitrán de los que es difícil desprenderse. Has ganado el pulso al cosmos que suponía para mí seguir adelante, has venido abajo mi castillo de naipes a suspiros de más. Has ganado los trozos de mi corazón que permanecían sanos, los has intentado pegar y se han adherido a tus manos, procrastinando el momento en el que dejes de ser sólo una idea para pasar al hecatombe, a derrochar todo el miedo y que sólo queden las ganas que te tengo.
Has ganado el tour de tu vista de sombras por mi interior reducido a ruina y frío. Has intentado calarme los huesos a caladas largas de incertidumbre y contacto etéreo.
Has ganado ser reconocida por cada uno de mis poros y ahora cada órgano y recoveco de mi cuerpo quiere conocerte.
Te has vuelto tan célebre que mis pestañeos votan las mentiras que me dices como si fuera la verdad que me gustaría que fuera.
Me has ganado tanto, y tantas veces, que se me ha desprendido el apetito de merendarme todo en lo que has desembocado y ahora no puedo deshacerme de ti. Te meces dentro, utilizándome, obligando a hacerme cargo de ti en los momentos en los que te da por no salir de mi cabeza. Y empiezo a entrar en bancarrota y a verme obligada también a exigirte un alquiler. Y ahora intentas, con el autostop de tus pupilas inmensas, cruzar la frontera, el límite, grabarte a bisturí al abrirme en canal y quedarte a vivir en los ventrículos que de vez en cuando se contraen por ti.  Y pienso cobrarte un peaje considerable por haberme tomado como una copa más, alegando que fui de las que pican la garganta, y sin embargo no haberme descorchado del todo. Un peaje elevado para que no te sea fácil invadir y colonizar a metástasis mi corazón hecho jirones.
Has ganado, tal vez que te tocara más de lo debido, que me recubriera por dentro de ti, tapando las goteras que me arruinaban y que intentaba tapar a cómodos plazos.
Y a cómodos plazos me pagas tú lo que fuimos, porque fuimos algo grande, lo sabes y no te quieres quedar con él.
Porque que me hayas ganado esta vez conlleva perderme todas la veces siguientes.
Porque contigo no voy a cruzar la línea, y lo digo ahora, pisándola y cuando todavía no eres nada.
Recoge tus cosas y haz las maletas.
Y a pesar de todo, no quiero olvidarte, tan sólo cambiarte de lugar en la memoria, dónde que me importes o no ya no sea cosa mía. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

El amor es duro