13 ene. 2013

El rodaje y su traspiés


Fue un abrazo, de menta, de sol, de regaliz. Fue un abrazo frío de refrescante, un abrazo como ponerse un abrigo nuevo después del verano. Fue abrazarla lo que me hizo quedarme. Fue su abrazo lo que me hizo irme.
Comencé escapándome a veces de mi realidad torpe y desgarbada para poder dedicarme un poco de insomnio a mí, colocando celo donde se iban desmoronando las metas y malgastando un poco de tiempo observándote dentro de mi cabeza.
Nuestra burbuja, un agujero espacio-tiempo que se ha parado por completo, que retrocede y acelera como un buen beso, ese que no te di. Que te debo, como esa aguja que explotaría la pompa de nuestros excesos, de tus excesos conmigo y yo de excederme a dejártelos cometer.
Sigue desanudándome, desnudándome, desinhibiéndome, desnutriéndome el tiempo, alimentando las horas de su día con el aire de los abrazos que no me diste, que no fueron ni serán nunca como pensábamos que iban a ser.



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