27 oct. 2011

Devuélveme

Sí, realmente le he dado muchas vueltas al estado en el que ha quedado mi vida después de ti. Y sólo contemplo la posibilidad de que tal vez no pueda salir, de que me quede atrapada en esos días donde llorabas porque no sabías como decir que me querías. Y, ahora, sin embargo, lloras porque no supiste decir que no lo hacías. Y lloras desde hace tiempo, y me has hecho llorar a mí, sin embargo yo nunca he dejado de hacerlo. De quererte, de creerte al decir te quiero, y aunque no lo crea, te sigo creyendo, pero cada vez más lejos, más lejos veo tus ojos que, sin querer, ahí dejo. Porque no me dejas quererte y yo tampoco creo que quiera.

Haces dos meses que llevo pensando que ese día me robaste. Y quiero recuperarme, y sin rasguños, aunque sé que no eres muy cuidadosa con las cosas de los demás, y menos con mis cosas. Y tendré que hacer reformas, pintarme por dentro otra vez de colores y tapar con masilla mis grietas para que no penetren en mi las lágrimas. Y limpiar de tu olor los sitios donde me has tocado y poner cojines en los sitios donde pegaste más fuerte, por si se te ocurre acaso volver a hacerlo.
Y te equivocaste al escribir que tú eres la persona que más me ha querido en mi puta vida. Porque las pasé putas en ella, es cierto, pero he de decir que si lo hice fue por ti. O a causa de ti, que si te fijas, no es lo mismo.

He comprendido que atrapada quedo por miedo, que se me ha colado por los pies como un mal costipado. Y sólo por ir descalza pisando por donde tu pisas. Y la fiebre me ha subido a la boca, porque mis labios también fueron besando los pasos que dabas y se me pasó mirar hacia arriba y tener cuidado. Y por eso me pisaste y por delante me has llevado.
Y me duele más aquel desayuno a la cama, ofreciéndote mi corazón en bandeja, que sigues teniendo, que las mil noches de este mes de mierda que me has dado a cambio.

Porque he llenado mil botellas en todas esas noches y esas madrugadas y me las he bebido enteras. Pero sigo teniendo sed, y aún me quedan cosas que escupir. Que el dolor sigue calándome la ropa y sigo cogiendo frío cada noche. Y mi corazón sigue a la intempérie en tu fría habitación.

Pero no será por más tiempo. Devuélveme, que ahora quiero ser de otra persona y no puedo. Y me lía. Y me cose sonrisas sin quererlo.

1 comentario:

Inés dijo...

Me gusta. Más o menos.
Y no me refiero a tu forma de escribir, eso nunca. Que eso ya lo sabes.