11 mar. 2011

Jade

El sol suspira en esta noche nublada
sus brazos luminosos intentan atravesar
el cielo estrellado de nubes
que el invierno a cubierto de su esencia.

Vistiéndose de inviernos
de los árboles la hojas caen
las ramas se rompen
formando manos hacia el cielo.

¿Dónde acabaron los días de estío?
¿Dónde se esconden esa olas doradas
que yo acariciaba en las noches siderales?
¿Quién ha hecho de la próxima primavera
un invierno, que cubre de escarcha los corazones?

Como una boca, las palabras hablan
su voz como el aire flota
a mi alrededor, en el mundo
donde existo en la penumbra.

La complejidad de lo que extrañamos,
la añoranza de un niño perdido
la inteligencia innata de la naturaleza
los labios fruncidos de las preguntas...

Sin resolver.

Los días se cubren con una sábana
blanca de luz y gris de sentidos
mi voz se ahoga en esta cúpula
donde nieva y llueve sin cesar.

Aún resisto, jade, aún resisto...
¿Pero por cuánto mi armadura resistirá?
¿Por cuánto este duro y palpitante llanto
seguirá siendo una roca expuesta a la erosión?

Poco a poco se van gastando las ganas
poco a poco se van olvidando motivos
la materia ni se cambia, ni se destruye
Es tranformada... Como mis intentos.

Y la comprensión enriquece mi vista
y la primavera volverá a renacer
entre las cenizas de los árboles sin plumas
que como fénix vuelven a volar.

Y mis palabras serán susurros ahora
pero truenos sonarán cuando esté delante
cuando su voz pueda escuchar
y sus ojos irisados interpreten.

Y mi aliento nubla los cristales
y mi aliento nubla mi retina
y mi aliento sigue empañándome
porque sigo respirando después de todo.

Porque aún jade me lo permite.
Porque la cuerda se va despellejando
Porque siete condiciones me separan
de descubrir todas las hojas caídas.

Y escucho la voz de la vida
que me habla a través del tiempo,
me pregunta si los pétalos de la pasión
recorren mis ríos de sangre.

¿Qué debo responder?
¿Quiero de verdad la presencia
de mi pequeña jade en este invierno sin sentido?
¿Voy a perder la cosecha de tantos meses?

La incoherencia, los amargos tragos
que del aire suspiro...
Los arpones de sus manos en mi sueños...
Hacen mi inspiración renacer
hacen mis noches morir en el insomnio.

Regresa, pequeña jade, si quieres.
Que yo te espero.
Que comiencen las primaveras
de tus pestañas al mirarme.

Como mariposas.

Que sea tu sonrisa
la que disipe cualquier duda
que sean tus labios
las que engorden mis pálpitos.

Que tu iris devuelva el verdor
a todo mi alrededor.

Porque el verde,
pequeña jade,
es tu color.

El color de la esperanza.