26 nov. 2009

Anatomía del alma


Dulces matices que de mi boca son nombrados
con melenas de rizos de un color caramelo
Avívame vieja ilusión de cuerdas,
frotadas unas contra otras provocando el supremo deleite.

Hacerme vestidos de compases etéreos,
de melodías de ritmos, de claves soleadas.
Reírme al sentir la caricia
que le produce a mi alma el roce de sus dedos.

Dibujo prados de notas rebosantes,
de cielos de ganas de abrazarte en mi pecho
y soltar una bocanada de aire, de aliento
de besos, melodiosos trazos en el oxígeno que nos rodea.

Hállese en el interior de mis sensaciones,
aturulladas en el fondo, donde las flores guardo.
Sonrisas y ojos, risas y miradas,
que se escapan en el aterciopelado deseo.

Sonido de vida y de muerte,
imitan con tono de mi distante desconcierto,
cuando sale de mí fuego esquivo,
de palabras tiradas a un huracán de sueños.

Pues yo soy la nube
y tú el viento que me desplaza,
que me golpea, suave, con calma,
al ritmo de los latidos de mis notas.

Grande, hermosa, extensa.
Eres rebuscada
y te vas a veces para no volver.
Y dejas de estar ahí, dentro.

Mi inspiración inspira hondo
y escribe letras que se enlazan,
que se aman, que retozan,
que hacen el amor entre ellas.

Juegan a esquivarse,
a esconderse, a hacerme reír.
Juegan a correr, por mi tripa,
y hacer cosquillas en mis intenciones.

Movimiento de cabellos de pincel,
como pelo la princesa de una torre,
apresada quiere dejarse huir, desbaratar sus ideas
y hacerlas fluir desde su cabeza hasta el final de la carretera de su melena.

Música, arte, palabras,
lenguas del alma,
alimento de espiritu,
vida de la mente.

18 nov. 2009

Okupa.


Esponjoso estado de embriaguez me aturulla el subsconciente con imágenes sobre tí. Me acapara el pensamiento y las fibras de sueños se escapan flotando por mis oídos cuando recuerdo tu voz, melodiosa sintonía de lengua contra encía curvando los labios, de boca abierta y estirada, de boca abierta solamente y de caricia de paladar y lengua con los labios en círculo. Eso es lo que imagino yo cuando me dices te quiero.
Intenté que mis piernas crecieran y atravesaran kilómetros con un paso pero, desgraciadamente, me dí cuenta que el problema que la lejanía nos proporcionaba no se podía solucionar con sueños sobre largas piernas y distancias cortas. Y pienso, mil veces al día, si tú estarás pensando en algo que tenga que ver conmigo porque, si hay algo difícil en este mundo, es no cercionarme de lo que hay dentro de tu mente.
Y es inútil, como los besos que no diste, los que quedan por contar, como los abrazos que se escapan entre tus dedos, como las miradas con sonrisas inscritas en su iris que se desvanecen sin dejar ni un ápice de tí. Como tú, como yo, como las horas que nos quedan por pasar.

Los días se abren ante mí entre un gran prado seco de espigas, abriendo la senda que me llevará hasta el palacio que eres tú, atravesando el gran portón rojo de tus labios, subiendo las escaleras de tus dientes y tu lengua hasta llegar a la habitación de grandes ventanales negros, que son tus ojos. Buscar en cada recoveco de tu anatomía algún signo que me diga que existes, porque si no te lo dije, hay veces que me parece que sólo eres parte de mi imaginación. Vivir como una reina sentada en el trono de tus sueños, sintetizar tus recuerdos y formarme vestidos de gala con ellos, destruir con mi amor tu tristeza y abrazar tu omnipresencia que me acaricia con suspiros la nuca cada noche, a través de la brisa de una de tus ventanas negras. Defenderte de la vida y ayudarte a reconstruir las partes que se cayeron tras las guerras. Conquistar hasta el último lugar y paisaje que me ofrece tu interior con mis soldados y hacerte totalmente mía. Gritar en tu salón vacío tu nombre y escucharlo en miles de ecos que se propagan por toda tú. Serte fiel, porque eres inigualable. Cuidar de cada rincón de tu estructura con mimo y ocuparla con pequeños pedazos de mi amor. Morir entre cada una de tus paredes, que cobijan a mi alma para que permanezca allí, cuidando de cada parte de ese palacio que mantuve con mis manos y mis sentimientos, formándolo a partir de pequeñas fibras de caricias que deslizaban de mis dedos. Como si pintara un cuadro, como si creara belleza. Y ahí, sólo ahí, permanecerías hasta el final de los tiempos, impoluta, hermosa y distante. Ser la única ocupa de tu corazón.

Las guerras van y vienen, pero mis soldados son eternos.

9 nov. 2009

Trozos de sueños.


A veces pienso que las cosas que nos importan cambian de estado. Todos los ciclos se pierden, se confunden, todo es tan extraño, llueve en nuestra alma. Y siento que si no estás no corre el viento, quizás fuera sí, pero no dentro de mí. Porque tú haces funcionar a mi cuerpo a base de suspiros que se pierden en la inmensidad del cielo, palabras que gracias a tí puedo escribir, enlazar, cambiar, perder, ganar, dar la vuelta, ponerlas del revés y siempre, siempre sonarían a tu belleza.
Escúchame ahora que puedes y lee lo que te cuento, son como pequeñas historias que debes de oír para que no me olvides. Melodía verde de ramas que se unen formando la carcasa de tu mente, nudos que se confunden con emociones que tu cara aspira. Y en la noche jamás estarás sola, eres la dulce estrella de mi oscuridad. Los retazos de un sueño que parecen recuerdos lejanos me gustaría unirlos todos junto a tí...

Esta noche quiero perder la consciencia que me hace temblar cada vez que te veo venir y volverme invisible tal vez, sentarme a tu lado, escucharte escondida como hablas, protegerte de noche a los pies de tu cama, descifrar el sentido de tus sueños, quedarme los besos que se escapan cada vez que respiras...
Ojala nunca cambie esa forma que tienes de estar en el mundo. Ojala que el tiempo no te cambie, cambia tú al mundo.
Y pasan los tiempos y cambian los aires, y todo lo que creímos nuestro ya no lo tenemos. Sólo quiero saber que tú sigues amándome desde ese lugar que llamas "el lugar perfecto", yo quiero estar donde estés tú para nutrirme de tus labios, besos que engordan mis noches de sueños sobre tí. Soñamos con cielos de donde llovía limonada y donde los taxis amarillos se detenían en cada parada y te llevaban a un planeta distinto. ¿Quieres tomar algo, muñeca? Yo para desayunar engullo las sonrisas bonitas como si me sirvieran de algo, la belleza no se pega y eso está más que claro. Hablaban de mariposas que te hacen cosquillas, cuando te veo y acelero mi velocidad pero, ¡eh, eh! ¡Echa el freno! Por ahí pasa una monada como tú y tengo que pararme a observar, como un espejismo, aparato de várvulas que estallan, tus ojos escapan de mi entendimiento, ¿qué significa que cierres los ojos mientras te digo que te echo de menos? ¿Es como si te doliese? 
Echo de menos mis días de verano en los que aún no me querías, en los que aún quedaba algo de mi niña y te prometía la Luna y travesías de caravelas junto con malvados piratas. Días en los que sonreía sin porqué y en los que lloraba por gusto. Te quiero, ¡si! Y sé que estoy llorando ahora y que mañana volverá a pasarme, lloraré siempre por tí, por el dolor que arde siempre que te recuerdo y porque no conseguiré nunca deshacerme de tí. Es algo que no puedo evitar.

Las palabras hoy se alejan y se contraen en mi pecho, recordándome cuánto me costará desvanecerte de mi memoria. Porque las horas no pasan sin que tu voz no las mueva. Porque no sé como rellenar el tiempo que siempre fue tuyo. Y viene alguien y me pregunta:
-¿Si te bebes el mar qué pasa?
Y yo le iba a responder "que todo sería perfecto", cuando sus zapatos rojos le hicieron correr y ya no volví a  verle. Y lloré pero ya nadie me escuchaba. Y era como la nada, como una nube en la que caigo y me lleno de pequeñas motas blancas. Nunca me enseñaron a contar ovejas. Todo hace "¡pop!" y desparece como en pompas de jabón. Veo tu sonrisa. Nuestras manos. Tu boca. Mi boca. Ya falta menos. La unión de ambas y explotas los fuegos artificiales en mis ojos, que te miran antes de unir nuestras palabras de nuevo. Boom, boom, boom. Más y más. Como si huyera, como si corriese. Si. Los latidos se escuchan. Boom, boom.
Ya alquilaron el último submarino y... Boom, Boom. Explotó al fin.

El despertador calló vibrando de la mesilla de noche, aunque era de día. Y mis ojos se abrieron viendo el techo blanco de mi habitación. Blanco como aquellas nubes.

1 nov. 2009

Barcos que se apagan


Después de horas caminando, después de que tu cabeza sangre tras la caída, después que tu corazón se vaya desprendiendo poco a poco de tu pecho formando un camino de migas de pan, después de crear océnaos de lágrimas saladas y barcos de vela que se apagan con el soplido del viento... No somos los mismos.

Creí que todo lo que nos unía estaba por encima de este inmenso lago, de esperanzas que se hunden como en arenas movedizas, de sueños que se deshacen entre las olas de tus besos, de lágrimas sobre barcos velados que hacen que se apaguen. Mis ojos enrojecen con el atardecer y se aclaran mediante tu dulce alborada, pensando que durante la noche y mediante mis ganas, creaste en mí el sueño perfecto de tus párpados, que cerrados se entregan a la fantasía y que al abrirlos se queman con la luz de ese sol que nos juzga. Lejos de lo que eres y de lo que jamás serás me atraviesan con espadas tus palabras, como finas armas de hielo que se derriten con el calor de mi sangre y envenenan mi interior, como el elixir de el amor corrompiendo mis huesos y no. No puedo. Ya no puedo quererte como lo hice ayer.
Es tan duro darte cuenta de que nada sirve para olvidarse, de que por mucho que te golpees con la misma pregunta no saldrá la respuesta disparada de tu cabeza, como una caja registradora que te brinda el dinero que te debe.
A veces lloro de tanto suplicar cansada de las palizas innecesarias pero, escúchame, cuando te tiren al suelo es donde te debes de quedar. No sé por qué has dejado de girarte y sonreirme, de decirme que algún día en algún lugar dentro de un tiempo. Estoy cansada de sufrir y aunque sé que todo el mundo sufre, estoy harta de lastimarme con tus ilusiones, con tus imágenes que, mandándomelas desde tan lejos, nunca llegan nítidas, nunca me sacan de mí misma, nunca me descubren nada nuevo, porque sé que no existes. Que aquí no existes y que, por mucho que lo intente, jamás existirás, porque sólo eres un sueño defectuoso que quise arreglar y hacerlo mío, pero esa es una de las cosas que hay que dejar atrás.
Siento punzadas dentro de mí, de nada me alivia saber que donde estés estarás bien, sé que yo no soy quien te protege, aquí, estancada, pensando como serás. Yo no puedo dar mi vida porque ni siquiera sé dónde está la tuya. Y aún así, pienso, que no tendrás lo que hay que tener para decirme que no me quieres, que no me quieres como lo hacías ayer... Porque si no eres capaz, yo tampoco lo soy...
No me hagas sentir culpable porque me haces débil y todavía te deseo, pues prefiero que me odies a que me rompas. Eras todo cuanto quise y por ello intentaré salvarnos... Aunque de nada sirva el esfuerzo, porque ya no te quiero, ya no pienso en tí todas las noches, ya no visitas mis sueños, ya no me despierta en la madrugada tus gritos de necesidad. ¿Por qué? Porque no me extrañas y ya no me necesitas...

Nunca volveremos a ver la verdad de cerca.