20 sept. 2009

Era Evidente.
Hoy el mar está triste para los dos. Duelen las palabras que me dijiste hoy y no tienen nada de afilado o doloroso. Las estrellas no han salido a saludarme como lo hacian cuando tú estabas. Mis ojos lloran y ya no sonríen como hacían cuando tú me regalabas tus sonrisas. Mil lágrimas derrapando por encima de mi labio, no me las retiro. No hace falta. Caen y caen, incansable, infinitamente y siento que mi boca se desborda de dolor y amor. Tus ojos era luces intermitentes sonriéndome en un pasado que parece ser lejano, lo más cercano es la expresión que tu cara adoptó cuando supiste que la suave brisa que acariciaba tu rostro venía de mis profundos supiros. El hilo de mi esperanza sujeta sobre mi lengua las palabras que no te dije sobre tí. Sobre mi interior. Sobre tu alma que se me antoja perfecta. Eres el dulce pensamiento creado por la imaginación de un ángel...

Soñaba contigo y con estrecharte entre mis brazos pero terriblemente se convertía en una pesadilla cuando te convertías en plumas a mi alrededor. El paño que empapa mis ojos es la esponja de mis errores. Absorbí parte de tu recuerdo y repartí tu memoria entre mi mente ordenándote alfabéticamente por la palabra "M". Otro amor clasificado con erratas verosímiles. Otro amor que cambia de lugar en la memoria. No sé con que sonrisa mirarte, si son pocas palabras las que digo y si es mucho tiempo el que te dedica mi mente. Las sensaciones que produces en mí.... No sé que clase de hechizo arcaico me has echado pero no quiero olvidarte en un rincón como algo que salió mal... No puedo obligar a que me quieras como yo te quiero pero me es imposible abrazar el adiós como un viejo amigo. Eres el último amor sufrido.

Día de lluvia ácida que deshace mi corazón hecho trizas, palabras que mis dedos teclean entre burdas lágrimas que me hacen resbalar. Sollozos se escuchan en ecos que se propagan por toda la habitación. Me duele tanto el alma... Por las grietas que tú misma hiciste se escapan las mariposas que dibujaban vuelos acrobáticos en mi estómago y me hacían soñar y soñar y me acompañaban en aquellas noches noctámbulas en las carreteras de tu negro pelo. Quiero, quiero pero no puedo. Deseo tus huesos pero no puedo. Tu alambrada de rosas que se marchitan de amor me impide abrirme un camino a tu corazón que permanece abierto. Tus besos imaginarios son pequeños bocados del sentimiento que me escondes...

Y siento que el amor está muerto cuando me doy cuanta de que estaba amando a un ángel.

3 comentarios:

Dan dijo...

La última frase es una de tus mejores metáforas, pero últimamente estás sembrada de un número considerable de ellas, y su calidad aumenta a mil revoluciones (casi en demasía diría yo XD).

Llegará el día en que el sol vuelva de su noche para darle un mediodía tardío a tu comprensión. El día en que vislumbres...

La misma lluvia que te abrasa te da el placer del dolor...

Angus dijo...

Madre mía, qué bueno!. Escribes en un torbellino de belleza estética que le deja a uno esa sensación que trastiende la genialidad en el fondo del paladar literario. A sido un auténtico placer poderte leer, espero hacerlo amenudo. Un saludo. :)

Karen dijo...

No tienes idea de lo mucho que me gusto esto que escribiste, es hermoso, te felicito.