29 sept. 2009


ALMAS
Nuestras células se componen de muchos orgánulos, de retículos endoplásmaticos lisos o rugosos, de libosomas, de ribosomas, de la solución acuosa que las componen llamado citosol, de una membrana nuclear, de un núcleo donde nuestro ADN se esconde. Allí, donde nadie puede llegar, estamos nosotros mismos y, es posible, que nuestra alma sea nuestro ADN concentrado. Por eso, para mí, después del corazón viene el alma para darnos vida. Los tejidos que componen nuestro cuerpo son tantos. Yo jamás pude memorizar de cuántas palabras se rodeaba mi alma, como una envoltura que guarda un gran secreto. Tú no puedes explicarme qué soy, qué seré, que conseguiré, qué descubriré. Tú no eres capaz de entender las veces que he llegado a querer arrancarme el ser de mi interior porque tu dolor es intenso. Las gotas de sangre que brotan de los ojos de mi alma son heridas contínuamente abiertas, que no sanan, y que jamás lo harán si tú para entonces sigues ahí. Las cosas no son fáciles, la vida no es fácil para nadie, pero es fácil decir que ser feliz es darse cuenta de que nada es muy importante, pero, ¿qué pasa si lo importante es muy, muy importante? ¿Tiene que dejar de serlo por el simple hecho de que la felicidad así lo dicte? No, no lo veo lógico.

Nuestro cerebro se compone de neuronas, de mente, de recuerdos, de pensamientos, de miedo y emociones, de conocimientos. Pero todo eso, aunque sea mucho, es un incesante y vacuo estado de consciencia. Sientes que tú cabeza se llena pero de vacío. El cerebro pierde el control y ya no eres capaz de sacar tus alas y echar a volar lejos de aquí, huir, para dejar de ser descubierto. ¿Por qué todo el mundo quiere saber cómo soy? Estoy repleta de espinas, de espinas profundas de las que no me apetece hablar porque cada vez que lo hago... de ellas manan sueños.
Lloro cada vez que siento que algo se inestabiliza, que algo pierde el equilibrio, que algo llega a romperse. Retumba en mi interior el "crac" de todas esas cosas que en pocos segundos se disuelven como motas de polvo. Tú liquas mi ensueño y me haces elevar mis ilusiones y repartirlas por todo mi contexto. Grito "es una ilusión, no es real" y lo repito veinte veces. Pero no es suficiente pues vuelvo a caer en la misma trampa de dientes que desconfían de mis ambiciones. Quiero conseguirte, ansío tenerte. Pero, Dios, no es sufiente. No consigo alcanzar el cenit que con tanta obsesión guardas de mí, como el regalo funerario de una muerte inacabada que vuelve a despertar, así es tu amor que se manifiesta a través de mis mil mensajes al cielo. La nube que me llevaba hasta tí descarrila sin control y se vuelcan mis lágrimas de fantasías que no llegan a la subconsciencia para que mis neuronas trabajen en el sueño deseado. He volcado la copa de tus sueños conmigo, he buscado tu olor en el aire, en mi ropa, en mi colección de fragancias que aún permanece inacabada porque aún falta la tuya. Todavía no la encontré.

Vuelan hacia mí tus deseos y crees que soy una especie de mago de la lámpara, pero, !oh, qué equivocada estás! Jamás pude hacer nada que fuese real y ahora no será distinto. La felicidad se brinda en pequeñas porciones que no percibimos, pero que están ahí, intermitentemente.

Estuve a punto de pensar que algo no andaba bien, que una vez más la desesperanza volvía a caer en mi cabeza una y otra vez recordándome que estoy sola. Las luces que creía ver asomarse por la ventana de mis ojos eran simples faroles. Pues lo único que atacaba a mi desconsuelo era la nocturna mirada de tus ojos, que me llaman desde algún lugar del mundo. La vida se muestra capaz de saborearme tranquilamente mientras yo muero de agotamiento, cansada de tirar del universo para poder contemplarte. Mi retina no es capaz de memorizar tu rostro cuando en una foto puedo verte, ver lo capaz que serías de enamorarme aún más si te encontraras aquí pero, ahora, sólo puedo vivir de cachitos de carne que se me antojan banquetes. Sé que no tendría que preocuparme cuando nuestras manos se entrelacen para siempre, cuando nuestros besos se fusionen como una melodía aterciopelada que seduce y suaviza todas y cada una de las cicatrices que me componen. No sabes lo que guardo en mi interior, es como algo que inevitablemente cambiará cuando te hayas ido.

El cuerpo humano se caracteriza por la complejidad de su funcionamento, aparatos enteros, órganos, músculos y demás. Todos son iguales en todos nosotros a no ser que sufran alguna enfermedad, pero técnicamente, somos los mismos. ¿Qué es lo que cambia, lo que nos hace diferentes? ¿Son el color de ojos o del pelo? No, no es eso. Es nuestra alma. Nuestro monstruo. Cada uno tenemos uno. Uno diferente al otro. Dime, ¿cómo es el tuyo?

25 sept. 2009


ES CIENCIA

Dos besos de sal acaramelada... Esa es mi desilusión que se manifiesta en tu mejilla cada vez que nos vemos. Dos besos, sólo dos y tan lejos de tus labios. Mis palabras te llegan en nulos susurros, son tantas nimiedades los porqués de tu existencia... Algunas veces pienso que eres fruto de mi imaginación y me rompo en cristales. Vuelo, desemboco en la saliva de tus ideales y me vuelvo tejido de tus pulmones sólo para escuchar si se acelera tu respiración cuando me acerco. Pero, no se oye nada.

A veces pienso que mi suerte se cuestiona, que alomejor el amor está hecho para otros corazones más capaces, que de mis árboles de sueños antiguos borraría de ellos mi colección de musas por tí. Pero claro, eso no te es suficiente. Nada es suficiente para tí. Quisiera saber qué es lo que quieres de mí, si pretendes matarme con tus sonrisas apenadas. El alma se me encoje al sentir el caos, de mi interior surgen vientos huracanados que se escapan en forma de vapor en invierno y en susurros en verano. Tú eres, por cada parte de tu cuerpo, una nota de solfeo, eres mis pestañas cuando se cierran y hecha sobre tí arena Morfeo.
Ya no sé que hacer para que me mires de todas las formas que yo sueño. Si fuera capaz de coger todas las cosas que te gustan de este mundo y convertirme en ellas, todo, absolutamente todo sería más fácil. En ocasiones me olvido de que estoy muriendo por tí y te sonrío, me río con tu risa que se entrelaza entre las ondas del sonido y entonces es cuando te miro a los ojos. Me penetran, me oscurecen el alma y me la llenan de hormigón que me hace pesar más de lo debido. Después de una conversación contigo me marcho como si nada de aquello hubiera pasado y pienso: ¿Qué me pasa esta vez?

Las barreras del sonido se rompen y ya nada se escucha, porque sobran las palabras que decirnos. La lluvia cae sobre mi rostro, he sudado al huir. Cae y cae y cae. Vuelve a ser incansable. Vuelve a ser imparable y ya no siento. Mi ropa empapada me hace pensar en tu boca, cuando lames tus labios también lames mi razón y la despedazas con tu espada de pena y culpabilidad. La lluvia se confunde con las lágrimas que ojala vieras, quisiera que te dieses cuenta de cuánto y cuánto podría dar por tí. La dulzura de la inspiración es escasa cuando nada tienes que decir y las palabras se entrelazan como los colores del cielo del ocaso, de atardeceres con apologías estridentes que te dejan fría cuanto más quieres saber de ellos.

Quería saber cómo se comunicaban los abrazos, de qué lenguaje hablamos con los ojos, cómo sabemos que al cogernos de la mano se pueden sentir chispas. Quería explicarte que al final de los mapas no nos esperan dragones y abismo, que el mar sigue y sigue, grande, hermoso, antiguo y sabio como ninguna otra cosa. Ojala supieras que tu sonrisa se asemeja a la de las sirenas que cantan canciones a los marineros perdidos. Soy capitán de mi nave añorando tus roces y aleteos cuando despegabas del suelo de roca marina y... volabas. Vuelas por encima de mi alivio, por encima de mis miedos, por encima de mi amor y mis barreras, siempre vuelas por encima. Tus alas son movimiento de esencia de mariposa , tu magia se debe a la manera que tienes de hacerme sentir viva. Estoy sumamente rota, la eternidad cae sobre mí como un aplastante torrente de mis pensamientos que fluyen como cataratas, luego ríos y luego, nada.

Vine a reunirme contigo desde algún lugar, a decirte que lo siento... Tú no te imaginas lo maravillosa que eres. Tenía que encontrarte, decirte que te necesito, decirte que intento separarme tu aliento. Dime tus secretos y hazme tus preguntas, estoy preparada para volver a nuestro comienzo. Sigo el rastro que deja tu fantasía en añicos, siempre de frente a la ciencia distante de tu líbido. Nadie dijo que era fácil esta vergüenza que siento al separarme de tí. No nadie dijo que era fácil, nadie jamás me dijo que fuera a ser tan difícil. Elevame al ensueño.

Las cuestiones de la ciencia, de la ciencia y el progreso, me son desconocidas y no hablan tan alto como mi corazón. Volvamos a ser como somos, por favor... Intenta fantasearme.

20 sept. 2009

Era Evidente.
Hoy el mar está triste para los dos. Duelen las palabras que me dijiste hoy y no tienen nada de afilado o doloroso. Las estrellas no han salido a saludarme como lo hacian cuando tú estabas. Mis ojos lloran y ya no sonríen como hacían cuando tú me regalabas tus sonrisas. Mil lágrimas derrapando por encima de mi labio, no me las retiro. No hace falta. Caen y caen, incansable, infinitamente y siento que mi boca se desborda de dolor y amor. Tus ojos era luces intermitentes sonriéndome en un pasado que parece ser lejano, lo más cercano es la expresión que tu cara adoptó cuando supiste que la suave brisa que acariciaba tu rostro venía de mis profundos supiros. El hilo de mi esperanza sujeta sobre mi lengua las palabras que no te dije sobre tí. Sobre mi interior. Sobre tu alma que se me antoja perfecta. Eres el dulce pensamiento creado por la imaginación de un ángel...

Soñaba contigo y con estrecharte entre mis brazos pero terriblemente se convertía en una pesadilla cuando te convertías en plumas a mi alrededor. El paño que empapa mis ojos es la esponja de mis errores. Absorbí parte de tu recuerdo y repartí tu memoria entre mi mente ordenándote alfabéticamente por la palabra "M". Otro amor clasificado con erratas verosímiles. Otro amor que cambia de lugar en la memoria. No sé con que sonrisa mirarte, si son pocas palabras las que digo y si es mucho tiempo el que te dedica mi mente. Las sensaciones que produces en mí.... No sé que clase de hechizo arcaico me has echado pero no quiero olvidarte en un rincón como algo que salió mal... No puedo obligar a que me quieras como yo te quiero pero me es imposible abrazar el adiós como un viejo amigo. Eres el último amor sufrido.

Día de lluvia ácida que deshace mi corazón hecho trizas, palabras que mis dedos teclean entre burdas lágrimas que me hacen resbalar. Sollozos se escuchan en ecos que se propagan por toda la habitación. Me duele tanto el alma... Por las grietas que tú misma hiciste se escapan las mariposas que dibujaban vuelos acrobáticos en mi estómago y me hacían soñar y soñar y me acompañaban en aquellas noches noctámbulas en las carreteras de tu negro pelo. Quiero, quiero pero no puedo. Deseo tus huesos pero no puedo. Tu alambrada de rosas que se marchitan de amor me impide abrirme un camino a tu corazón que permanece abierto. Tus besos imaginarios son pequeños bocados del sentimiento que me escondes...

Y siento que el amor está muerto cuando me doy cuanta de que estaba amando a un ángel.