9 ago. 2009


COSAS


No hay muchas cosas que decir, ni que hacer.
No se me ocurre que puedo hacer para que te marches de mi cabeza. Ahora que nos viene bien te contaré mentiras para que tu angustia crezca y escapes de mi vida hecha de sonrisas con sabor a sal de tus dulces labios. El calor de tus mejillas era gracioso, rosadas risas caían por tu rostro mojado de hielo deshecho y descendían por cada cosa de amor que soltabas y se estampaba contra mi cara, de golpe. Esas cosas ya no pasan desde que dejé de soñarte, de acordarme de tí cada vez que te lloraba y te reía y es que me da miedo mirarte y ver lo que era el dolor amargo de tus ojos transparentes, pues no existes ya.
No quiero ganar ni ser la princesa de ningún lugar, no quiero ser fuerte, no quiero ser más. No quiero que te vuelvas...A marchar. Sabíamos que si y el mundo dijo no, no. Tú y yo con todo por decir y el silencio se calló. Ya no volvimos a ver las estrellas, desaparecieron cuando tú te estabas marchando. En esa gran ola de sentimientos marchitados y de relojes tirados por la ventana en domingo. En el cielo se pintan amargas luces de neón, nadie puede imaginar qué hay en ese lugar ni cómo es, yo imagino que debe de ser parecido a estar contigo. Dicen que allí nada es por casualidad y que todos descubren su camino. Mi destino.

Quiero caerme del mapa y descubrir un camino que me lleve al infinito charco eterno de tu iris. Oscuro trayecto y de final luz transparente y cegante. Quiero volver a tocarte el alma...

Y perderme eternamente para nunca ser encontrada.
Mi infancia es parecida a un sueño perdido... Algo que imagino pero en realidad no ocurrió así y eso me da rabia y ganas de llorar, ganas de reír y no poder hacerlo si no puedo recordar. Celebrar que me queda vida por gastar, darme un requiem por no tener siete vidas de más, envidiar a los gatos por poder tenerlas y alegrarme de no tener que estar pendiente de los demás. Siento pena de gente que no la necesita y ni me doy cuanta de que camino yo sóla sin nadie alrededor, sin nadie que pueda apenarme ni darme una alegría, sin ser mi amigo y estar a mi lado los días de tormenta. Si, son cosas de la vida que sorprenden a cualquiera que tenga buena vista, la cartera llena o medio vacía y un mundo entero para perderla y volverla encontrar. Sueños que se escapan de ilusiones quebradas, de ilusiones que fluyen lejos de mí. Mariposas que al alba encuentran esperanza de escapar de las hadas que me apresan aquí.

De que yo quiera escapar para buscarte de nuevo. De rescatar los besos perdidos en las palabras "muy lejos".

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