26 jul. 2009


Razón de existir.


¿Qué somos?
Piel, carne, huesos.
¿Deseos de besos?
Le pregunté al cosmos
de mi recuerdo.

¿Qué somos?
Respóndeme,
no hay tiempo,
no hay tiempo.
¿Somos sólo palabras de Dios?
Hechizo eterno
desde un intangible corazón.

¿Qué sueñas por las noches,
bella figura?
¿Sueñas con duendes, con hadas,
con plumas?

Abre tus ojos,
abre tus alas,
quitate el plomo,
da una calada.

Muere.
¿Esa es la respuesta a todo?
Muere.
No estamos tan locos.
Muere.
¡No pienso morir!
Entonces mi respuesta no sirve.

Te anhelo, te deseo, te necesito,
no hay agua, manjar o lugar,
intento no precipitar,
intento no ser esquivo.

Melodías al compás
de un viento que no acaba.
Un huracán de emociones,
Dios, ¿qué somos?

Me creaste
y me diste tu bendición.
Dime, ¿qué somos?
Blancos como la nieve,
albinos, lejanos, suaves siluetas.
Desbordancia de belleza.

Demonios surcan el cielo,
ni rojos, ni negros,
alas de plumas blanquecinas,
alas que se quiebran de nuevo.

Y dime, Dios,
¿qué somos?
¿Lágrimas de tus ojos?
¿Tristeza de tus actos?
¿Amor o desengaño?

Dime, Dios,
respóndeme sólo a esta.
¿Somos, pues, ángeles, mi señor?
Ni sexo, ni besos, ni huesos.
¿Somos tu deseo, mi señor?
Leo un sí en tu mirar,
en tu dolor.


Noem.

1 comentario:

Dan dijo...

Ésta es muy buena... Pero tú crees en Dios o qué? XD