7 jul. 2009

Huesos.


Y ya duele cuando no estás cerca pues tu voz rebota en mi interior contínuamente. Me quieres y yo siempre digo que lo sé, aún así siento que todo eso que creo saber no siempre es lo primero que se descubre. Aún permanece la estaca en la que se convirtió la astilla de tus besos, tan sólo llamándome vuelvo sin pensar que el deseo es fuerte, que dolerá eternamente y que, por mucho que me resista, siempre seré tuya hasta el final de los tiempos. Mis huesos no soportan tanto peso... Tus abrazos, tus besos, tus risas y tus llantos... Me los proporciona la mente cuando sólo me queda un último suspiro, aspiro aire que tiene de todo menos el oxígeno que me hace levitar cuando te veo. De ese oxígeno ya no tengo, se agotó en cuanto me dijiste adiós entre dientes, mandandome un beso hipócrita, haciendome llorar en el fondo de mi excesivo amor obseso...


Noem.

1 comentario:

Dan dijo...

Otra con blog! Enhorabuena XD

La imagen me encanta, por cierto... Y el texto... Hum, tiene frases buenas, me gusta, aunque hay cosas tuyas que me gustan más.